Me interesan los lugares y momentos de paso: arcos, túneles, pasajes, orillas... pero también duelos, movimientos, instantes. Espacios en los que algo ya no es lo que era, pero todavía no se ha convertido en otra cosa.
Vivir entre idiomas, clases, países, épocas o identidades permite notar diferencias y contradicciones que desde dentro pueden pasar inadvertidas. Pero no se debe idealizar esa posición. Algunos tránsitos son elegidos y otros, impuestos; no es lo mismo apartarse para escribir que verse obligado a huir.
Impermanente reúne fotografías y textos sobre esos cambios. Sobre lo que desaparece, lo que permanece y el momento en que ambas cosas coinciden.